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Cartografía de una promotora de lectura. Beatriz Helena Robledo Texto en construcción Llegué a la promoción de lectura por azar. O quizás lo hice por vocación: vocación de lenguaje y de palabra, gusto y pasión por la literatura. En ese entonces –me remito a principios de los años ochenta- no se hablaba de promoción de lectura, al menos no en nuestro medio -------------------------------------------------- Los ruidos del hacer. Cecilia Bajour “Encontrar el lenguaje la llave de los mundos no para cerrar sino para abrir” Juan Luis Martínez.(Poemas del otro) Cuando recibí la invitación con la sugerencia de relacionar cómo se configura la escucha del promotor de lecturas en las prácticas que lleva adelante y el sentido vital que su labor acarrea, sentí una sensación parecida a la que me produce un texto poético que se resiste y a la vez se abre a causa de su ambigüedad. -------------------------------------------------- Campesinos de las palabras. Por Cristian Valencia Los hospitales en las noches están llenos de fantasmas para los niños. Monstruos ectoplasmáticos caminan por esos pasillos y sus pasos se sienten intensificados por ese silencio sacro, que a veces es interrumpido por un carrito del aseo que produce un chirrido como de bruja hambrienta. -------------------------------------------------- Las voces de los que leían, de los que contaban. Estoy seguro de que una infancia infeliz le hubiera dado a mi carrera de escritor mayor prestigio. Hambre o frío, azotainas, dolorosas injusticias o un pariente oscuro y maligno hubieran agregado a mi reputación un gran mérito, un atractivo misterio. -------------------------------------------------- La habitación de las palabras. Una habitación es un espacio íntimo. Un lugar donde viajamos hacia adentro y hacia fuera. Donde soñamos y también analizamos la realidad. Un lugar de silencio y diálogo consigo mismo. -------------------------------------------------- Un promotor de lectura en una ciudad en guerra. Luis Bernardo Yepes Osorio Te interpusiste entre la ciudad de la muerte y mi cuerpo agónico salvándome de perecer. Mataste las bestias que poblaron mi camino y dejaste el sendero expedito para mi lucha, a brazo partido, con la pobreza que nos arrinconó en la infancia, madre. -------------------------------------------------- La fortuna de leer. Por Ricardo Silva Romero Siempre he tenido problemas para dormirme. No es que duerma mal, no. Es que me toma mucho tiempo quedarme dormido. -------------------------------------------------- La voz oculta de los cuentos Su rostro, su voz, sus manos que señalaban reinos lejanos, parecen hoy más reales que todo lo real: más reales que el borde de esa cama, y que la habitación de esa casa que demolieron. |